Era un jueves por la noche en Hardauli, un pueblo del distrito de Fatehpur, en Uttar Pradesh, India. Los vecinos llevaban casi dos años quejándose de una señal 5G pésima, a pesar de tener una torre privada instalada ahí mismo. Cuando vieron aparecer al técnico, no lo dejaron pasar: lo rodearon, lo increparon por la mala conexión y terminaron atándolo a la misma estructura que debía darles cobertura.


Singuh pasó cerca de dos horas amarrado ahí, mientras los aldeanos exigían que algún directivo de la empresa telefónica viniera en persona a resolver el problema. La policía llegó y lo liberó, y al día siguiente presentó una denuncia formal. Seis personas fueron arrestadas y luego quedaron libres bajo fianza, mientras la investigación sigue su curso.